lunes, 25 de noviembre de 2013

54. Vuela muy alto... Difícil pero útil

Domingo que debió ser tranquilo. Pero claro, nunca falta un Marco Turbio dedicado a jostidiarle la vida a los demás y obligarnos a votar por gente que no conocemos sólo para evitar visitar por tercera vez por el mismo tema las urnas, grrrrr. #marcotulioyla440

Decía, domingo que debió ser tranquilo, pero que parece el entorno se empeñó en contribuir con señales propicias para flashbacks bastante antiguos.

Flashbacks de cuando tenías 12 o 13, de pronto 18, y luego 23 o 24. Gracias Jerry, curiosamente tu música acompañó momentos no sé si memorables pero sí de aprendizaje, tal vez como todo en la vida (o será que suelo ponerle "soundtrack" a muchos pasajes de mi vida, algo de eso debe haber).



Y así, mientras regresaba:
- A mis 13 con "Como los unicornios......." (Shakira casi casi me dañó la canción, si no fuera por mi lindo Pollito y la súper coreografía que montó con My hips don't lie que tan gustosa y afanosa como siempre bailé)
- A los 15 y las fiestas de prepromo con "Mira mis manos tiemblan así por ti....."  (y el chico cuero, el papirriqui bailando conmigo... claro, papirriqui según él, aunque varias en el cole morían por él y yo ni enterada)
- A los 18, 19, 20.... fiestas de mi querida FIIS (querida hasta ahora, aunque no vuelvo desde que sustenté mi tesis, y hay testigos que quise volver a retribuirle lo que me dio, lamentablemente la burocracia no ayuda para nada)

De pronto tenían que poner ESA canción. Sí, todos tenemos ESA canción (bueno, fácil tenemos varias ESA canción, algunas de las cuales toqué en algún post hace un par de años), en este caso una versión medio experimental de Jerry: "Vuela muy Alto". 


Y aunque la canción describe una ruptura dolorosa y dura, en la que "alguien" se sacrifica por el bien del otro, lamentablemente para mí en el flashback es la canción de la ironia, y que me retorna a un poco más de 10 años atrás. 

En los contactos finales de una relación en ocaso me dijeron que esa era la canción en ese momento, acompañada de "Tal vez" de Ricky Martin (un poquito caradura que te lo digan, pero así es la vida). En el momento me afectó, tal vez porque estaba bastante acostumbrada a esa relación; además de la forma en que sucedieron los hechos, que digamos no fue la más acertada y valiente, y como cada cual busca su forma de sobreponerse a este tipo de eventos, la mía fue una promesa "sé quien soy, nos veremos de nuevo, y de mí dependerá algo importante para ti"; claro que a los meses ni me acordaba de esa promesa (tiempo en el que dejaron de sonar esas canciones)


Pero, como bien dicen, las mentiras tienen patas cortas, y, aunque cual magdalena ese "alguien" lagrimeaba con esa canción delante de mis amigos, la verdad es que era dramatismo victimario, probablemente en busca de justificar algo.  Y sí que existía ese algo, de lo que me enteré una parte un mes después, y la mayor parte hace 4 años, lo cual nuevamente comprueba lo que siempre digo "al final me entero de todo así que mejor díganme de una vez la verdad".

Sin embargo, no todo es malo en este tipo de historias, sino por el contrario representan un aprendizaje y en ocasiones hasta presagios. De hecho creo que ahora hasta debería decirle a ese alguien "gracias". Gracias, porque de verdad que volé, no sé si muy alto, pero volé y lo mejor que se pudo hacer fue no vernos más.

Y aquí viene lo curioso y el flashback más reciente: como todo historia de telenovela (que tendría para contar varias), hace un poquito más de 1 año apareció en la pantalla las letritas en blanco sobre las luces de neón vistas en la noche desde lo alto de una zona residencial "9 años después"...
La protagonista, osea la Jey pues, se dedica a leer a detalle un mail que revisó rápido, pero que ahora, pasadas las 8:00 p.m., era conveniente ponerle atención; por ello, procedió a buscar el inicio de la cadena de mails... y de pronto un nombre. Aunque la memoria de la Jey es muy buena para recordar, también es buena para enterrar recuerdos, por lo que le costó más de 1 minuto recordar porqué se le hacía familiar ese nombre... y cuando el reloj marcó los 60 segundos... la sinapsis neuronal trajo consigo el nombre completo, la ficha registral, peso y medida oficial y la promesa olvidada por años (como cuando Bradley Cooper toma la pastillita azul en Sin Límites).



Luego de hacer algunas llamadas para validar si no se trataba de un homónimo, la protagonista reconfirmó que el karma existe y que el poder de la palabra y de la mente puede ser más que decisivo aunque pasen los años  (o bien es que leyó muchos libros de autoayuda, El Secreto, Paulo Coehlo, David Fisher y otros tantos). 

En efecto en ese mail estaba el presagio hecho hace 9 años atrás "de mí dependerá algo importante para tí". Esa frase daba vueltas y vueltas en la cabeza de nuestra protagonista, ese era el momento, sólo hacía falta estirar la mano y tomar el boleto ganador. Pero no por gusto pasaron los años, la protagonista ya no era la misma que hizo esa promesa; de hecho era tanto tiempo el transcurrido y de tan poca importancia ahora esos hechos que, luego del "bono mental" que significó tener ese mail y ese poder momentáneo en sus manos, decidió dejar de lado lo subjetivo. Y fue la decisión más inteligente.

No obstante, y porque a veces las cosas se confabulan para que el "bono mental" continúe, los siguientes días se resumieron en:
1. Ese alguien al llegar saludando, ver a la protagonista y esperar que ella voltee feliz a saludarlo... y que reciba como respuesta "ah, hola" y siga con sus cosas.
2. La cara de ese alguien al saber que de la protagonista dependía lo importante para él.
3. Ese alguien cuestionando a todo el círculo para reconfirmar el punto 2.

Pero cuando ya lo subjetivo pasó, y quedó en nada vino lo realmente triste. Cuando todo se enfocó en lo objetivo, ese "alguien" estaba tan alejado de manejar lo importante que requería, que ni siquiera fue necesario que la protagonista se lo niegue, fue el círculo quien lo hizo.  Y triste porque habían pasado tantos años que lo mínimo que se podría esperar era que lo pudiese manejar, pero no fue así; ahora esa es su historia, no de la protagonista.

En fin, igual, una vez más, Gracias. Seguí tu canción y volé... y que bueno fue lo que encontré.

DJ

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